"Fue un año intensísimo"
Entrevista a Andres
Ciro
Después del último ritual (¡40.000 fieles!) y antes del quirófano, el
cantante piojoso repasa el año y cuenta sus andanzas en bicicleta.
Hasta en la voz se le nota el alivio. Por lo pasado y por lo que vendrá. Con el
murmullo de 40.000 personas en la cabeza, y después de un show de alto vuelo en
el faraónico Estadio Unico de La Plata ("lindo, lástima que no juega
nadie"), Andrés Ciro charla sobre el año que pasó, las giras y el parate
forzoso: en pocos días, entrará al quirófano para arreglarse las castigadas
rodillas futboleras.
—¿Te preocupa el quirófano?
—No, nada. Es como dejar el auto en el taller. No es una intervención de
riesgo. Estoy así desde antes de Vélez (mayo '04). Venía usando unas
rodilleras con metales a los costados. Como dijo el doctor Batista, tengo un
flan. Y hace poco me volví a romper.
—¿Otro partido?
—No, iba a las chapas en una bici rodado 28, medio antigua. Y me puse a hacer
willy, como si tuviera 17 años. No la pude controlar, salté para atrás y
escuché ¡crack! Por eso adelanté la fecha. En realidad me iba a operar en
marzo.
La pausa será con intermezzos creativos: "Vamos a hacer algunos ensayos,
para empezar a laburar con temas nuevos. Fue un año intensísimo". Ni
hablar: 12 fechas (desde Río Grande hasta Jujuy + Quilmes Rock) y un show en
Uruguay y dos en España. "La respuesta fue increíble. Bah, aún me
sorprende que haya más gente, chicos nuevos, más fanatismo. En Jujuy, había
muchas remeras de los Piojos. ¡Y muchos eran coyitas!".
Claro que no va a sufrir abstinencia, después del Quilmes rock, en octubre, y
el aún caliente show platense: "El show de Ferro estuvo muy bueno, era una
incógnita y nos estimulaba tocar con otras bandas. Pero en un punto creo que el
de La Plata fue mejor".
Una épica puesta en escena (plateas vacías iluminadas en rojo, un gran tríptico
de pantallas, craneado por el Carpo Cortés, donde tocaba la banda, jugaba El
Diez, pegaba Muhammad Ali y una canilla gigante chorreando, en
"Agua"). Ciro arrancó afiebrado ("una salsa que comí")
pero al octavo tema ("Pistolas") ya estaba en clima. Fue un show largo
con entrega de diplomas piojosa, con clima de acto (laaargo) escolar. A cada
asistente (desde el sonidista al chofer), Andrés le entregó una armónica con
su firma grabada, una remera y quedó debiendo "caretas de Carlitos Balá".
"Es un grupo incondicional. Es un laburo, pero ellos le ponen una onda
extra y también son amigos".