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LA BANDA ELASTICA: LOS PIOJOS


"Los desconfiados siempre andan solos"

 

Parece que tuvieran todo el tiempo del mundo. Tienen la postura corporal de los que poseen una agenda en blanco por iniciativa propia: tirados debajo de un árbol, cerveza en mano, traje de baño mojado. Sin embargo, eso forma parte de una ilusión. O quizás la ilusión esté dada por la escenografía que entrega la quinta en el Gran Buenos Aires, la tarde relajada, la pileta y el sol y el partido de fútbol a las cinco, cinco y media como tarde. Es que, a pesar de la tranquilidad y los sandwichs de pollo con tomate, Los Piojos harán hoy la apuesta más importante de su carrera en cuanto a convocatoria. El show de esta noche en Atlanta puede albergar, de llenarse, unas treinta mil personas. Y eso, claro, es un número.

Atrás ya quedaron los días del éxito concreto y violento de Tercer arco; atrás los tiempos de la búsqueda conceptual de Azul; atrás, pero no tanto, la decisión de comenzar a sacar discos de manera independiente que hasta ahora sólo se tradujo en el registro en vivo que titularon Ritual. Hoy es el tiempo de pensar en el futuro. Ni siquiera en el presente. Los Piojos, ya baqueanos en esto de los shows de estadio, con varios All Boys encima, están más preocupados por su siguiente trabajo de estudio (fecha tope, mediados del año que viene) que por el show de esta noche. Andrés Ciro Martínez (voz), Miguel Angel Rodríguez (bajo), Daniel Fernández (guitarra), Gustavo Kupinski (guitarra) y Daniel Buira (batería) esperan que la quinta que alquilaron por el verano no les juegue en contra. "Pusimos horarios de ensayo", aclara Rodríguez. Y, en verdad, parece que se lo está diciendo a sí mismo para que el cloro de la pileta y el humo de los asados no le nublen la vista.


Hubo varios cambios este año. Sello propio, un disco en vivo que puede tener varias lecturas, ¿cómo se llegó hasta acá?

Ciro: Lo de Ritual fue un poco improvisado. De hecho, decidimos grabar el show de Obras esa misma semana y hubo alguno que no estaba muy de acuerdo. Lo del sello, en cambio, era una cosa que veníamos manejando. Y nos vino bien terminar el contrato con la discográfica y tener la oportunidad de largar con un vivo que no necesita de tanta estructura que, como primer disco independiente, se nos hubiera hecho muy cuesta arriba. Es que ser independiente con un buen promedio de ventas es desde ya favorable. Pero también supone otros problemas como el de la distribución: hay que llegar a un montón de gente y si no lo hacés te venís abajo.

Rodríguez: Otro asunto era la tentación de hacer el disco en vivo para reflejar lo que la banda suena de ese modo. Lo llamativo es la selección de temas. Eligieron las canciones más, para llamarlo de algún modo, stone y dejaron de lado la influencia rioplatense.

¿Fue buscado?

Rodríguez: La elección de los temas fue difícil y cada uno tenía su preferido.

Fernández: También tuvo que ver con que había temas que tenían pifies o estaban acelerados. Hubo algunos que se descartaron por ese motivo.

Ciro: Es cierto que elegimos los temas más stones. Pero lo que pasa es que nosotros siempre nos sentimos una banda de rocanrol y el costado rioplatense lo vemos, hablando de los Stones, como los Rolling ven el reggae y el funk. Nosotros hacemos candombe porque nos gustan los ritmos negros. Pero es verdad que hubo canciones que no pusimos porque las versiones en vivo no estaban del todo buenas. El farolito tenía mucho quilombo porque fue cuando Maradona subió con la pelota. El balneario de los crotos tampoco garpaba mucho. Fue así, medio casual. Incluso seguimos grabando shows. Y la verdad es alucinante ver que, con unos pocos días de mezcla, tenés un disco.

Bueno, ahí el asunto empieza a sonar a curro.

¿Ritual es un curro?

Ciro: No para nada. No sabíamos ni siquiera cuánto costaba hacer el disco. No teníamos experiencia. Incluso, yo quería hacerlo así no ganáramos un mango. Me parecía importante, si algún día la banda no existe más por el motivo que fuera, tener un registro de cómo son nuestros shows. Es que realmente se produce una comunicación muy intensa entre la banda y el público. Y era un buen momento porque no teníamos contrato con nadie y decidíamos nosotros. Además, marca el fin de una etapa.

Pero cuando empiezan a pensar en sacar la segunda parte ya la experiencia está adquirida, el regitro del vivo ya existe y, aparentemente, sólo queda el negocio.

Ciro: Bueno, por eso sólo lo pensamos pero no lo vamos a hacer. Creo que es cierto que el asunto puede convertirse en un curro. Y reconozco que hay discos en vivo y también discos de estudio que son un curro. Hay que pensar también en la gente que está garpando por algo donde no ofrecés ningún tema nuevo. Además hay que tener en cuenta que no se puede saturar, y los discos en vivo no pueden boicotearte tu próximo disco de estudio.

Volviendo sobre el material que eligieron para el vivo, parece que dejaron de lado Azul.

¿Les pareció un fracaso la venta que consiguieron con ese disco?

Buira: No se puede hablar de fracaso cuando vendiste 50.000 discos.

No, pero comparado con los casi 200.000 que vendió Tercer arco, la baja es notable.

Ciro: Es raro. Por un lado pasó concretamente que no tuvimos ningún apoyo de la discográfica. Y el disco sonó porque nosotros veníamos muy arriba y porque tocamos mucho en vivo. Pero no tuvo respaldo. Incluso la discográfica lo usó como una herramienta de presión para firmar un nuevo contrato. Nos dijeron: Te damos difusión, si nos firmás un nuevo contrato. Creo que Azul es un disco que estaba destinado a confirmarnos como banda, pero la poca difusión nos pateó en contra.


Y ahora sin discográfica atrás, ¿cómo van a hacer para difundir el nuevo disco de estudio? ¿O están negociando con algún sello?

Ciro: Estamos escuchando ofertas. Hay compañías que están tirando números. Pero por el momento nos tienta más seguir solos. La idea sería bancarlo nosotros y que lo distribuya alguna compañía. Es lindo andar solo. Es muy hinchapelotas que un tipo venga y te diga: Me encanta tu música, cuando en realidad lo que quiere decir es Me encantan las monedas que producís. Parece que cuando una banda vende lo suficiente ya no necesita de nadie. El camino de Los Redondos y una actitud tipo La Renga.

Ciro: La cuestión de la multinacional es que finalmente uno habla con un tipo que está defendiendo su puesto de laburo. No habla con Rockefeller. El tipo es un chabón que vive en Belgrano y que defiende su sillón. Convenció a la compañía de que convenía invertir una guita grosa en vos y ahora tiene que responder por eso. Y la compañía al toque le dice: Hermano, más vale que nos devuelvas la plata que te pusimos.

Fernández: Entonces el tipo empieza a reventarte el teléfono todos los días.

Ciro: Y se torna duro. El tipo está todo el día: Che, no tomés frío, no me hagan quedar mal. Y sigue con las sugerencias: Mirá, che, mirá que está pegando hacerse el puto. ¿Por qué no se pintan los labios? De onda se lo digo. No se sientan presionados pero, por si los necesitan, acá les traje seis maquilladores. Ojo, hagan lo que quieran. El maletín con los 200 lápices de labios lo dejo por acá. De todos modos, la tentación, claro, existe.

¿De pintarse los labios?

Ciro: No, la del billete. Los tipos vienen con el billete en la mano y lo ponen arriba de la mesa. Y vos te despreocupás de todo. Sabés que los tipos te van a conseguir el estudio, el productor y no sé qué más. Pero por ahora, no sé si por seguridad o inconciencia, preferimos seguir solos.

¿Está de moda ser independiente?

Ciro: Los desconfiados siempre andan solos. En un punto se parece a la sabia desconfianza del paisano, esa cosa campestre. Viene el tipo con galera a comprarle el campito y el tipo desconfía. Nosotros fuimos a tocar a México pero nos parece que ésa no es la línea. Muchas veces la gente dice: Uy, triunfaste en México, Venezuela o Miami y eso es de cabezas. A mí me resulta mucho más gratificante que me vaya bien en mi país que en otros lados donde la gente, después que te vas vos, se pone a escuchar a Shakira o a Ricky Martin y le da lo mismo. Harás más guita, seguramente. Pero esos triunfos son espejitos de colores.

Casi un manifiesto del rock barrial.

Buira: Ese es el mensaje que tira la banda. Las compañías lo que hacen es disfrazarte y llevarte a donde ellos quieren o creen que vas a vender más. Y si vos tenés un mensaje de compromiso con la gente, no podés transar en la que venga por un número de discos vendidos por ahí.
Cuando salió Azul ustedes estaban enojados con los hits de Tercer arco e hicieron un disco experimental. Con Ritual volvieron al rock dejando de lado la música rioplatense.

¿Ustedes sacan los discos como respuesta a sus anteriores trabajos?

Ciro: No, pero es cierto que uno vive inmerso, mientras compone, en la realidad del disco anterior. Si vos del disco anterior vendiste cuatro copias, el de la compañía te dice, después de diez veces que lo llamaste, esperáme ahí sentado y te deja horas haciendo banco. Y si vendiste mucho, no bien llegás te ofrece un café, te hace pasar, te presenta como su amigo. Nosotros tratamos de encarar siempre diversos estilos, canciones con distintos estados de ánimo. Es verdad que había una cosa en contra de los hits después de Tercer... Lo que pasa es que el lado más sensible de uno sufre con la masividad. Con las interpretaciones equívocas que da la gente.

¿Lo equívoco lo pone la gente o ustedes? Tal vez, sería más sencillo aceptar que ser famoso es una parte del juego.

Ciro: Creo que pasaron las dos cosas. A mí me copaba que un chabón me reconociera en la estación de servicio. Pero también me rompía las bolas que un locutor hablara de banda nueva o que la gente te dijera: Ah, vos sos el que hiciste ese tema, íqué buen curro!. Ese manoseo al pedo es muy complicado. Al punto que te preguntás si tu fin era hacer música o ser famoso. Se convierte en un tema cotidiano. Pero, bueno, creo que ahora ya aprendimos a convivir con esa realidad.

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